lunes, 27 de junio de 2011

Nestor es Eva y Cristina es Perón



El excelente y peronistisísimo candidato a vice gobernador Gabriel Mariotto, se la jugó en la definición acerca de la relación entre peronismo y kirchnerismo: “El kirchnerismo es una expresión del peronismo. Si sos kirchnersita, sos peronista. Es exactamente lo mismo. Néstor es el Perón de este tiempo. Son la misma manifestación cultural y política de un movimiento popular que se instaló en la patria el 17 de octubre de 1945. No nace algo nuevo, se recupera lo más profundo de nuestra lucha”. No podemos estar más de acuerdo. Pero no queremos ser el Barone de Gabriel, sino polemizarlo, tocarle un poco el culo, discutir y ver si surge algo interesante. El Torquemada montosovietico, siempre de acuerdo a la prensa libre, propone la siguiente comparación y analogía:




“Nestor es Perón y Cristina es Perón y Eva”


Las analogías siempre tienen limitaciones y las comparaciones históricas siempre están preñadas de anacronismos. Pero los peronistas somos proclives a la desfachatez metodológica y los conceptos filosóficos los tomamos del pico. Al buenazo de Mariotto le contestamos:


Néstor es Eva y Cristina es Perón


            Primero, Mariotto no vale decir que los dos son Perón. Así cualquiera. Sería muy obvio decir Nestor es Perón y Cristina es Eva. Los peronistas, si algo no somos, es obvios. Eso es cosa de marxistas. Es más, sin lugar a dudas en alguna PC muy cara con HDMI y Blu Ray en algún barrio coqueto de zona norte, alguien está escribiendo un post que dice “Nestor es Perón y Cristina es Evita, pero como farsa”. Porque los marxistas siempre están con esta historia de que todo en la Historia pasa dos veces, pero una como tragedia y otra como farsa. Que el recuerdo de un líder y la recuperación de una tradición política, ideológica y cultural, es falsa conciencia,  es no ser consciente de las contradicciones reales. Hasta podemos hilvanar una frase que de antemano sabemos bien podría figurar en la nota: “Perón como tragedia fue necesario para que el proletariado tome conciencia de la necesidad de su autonomía y no subsumir su estrategia política a la conducción de un militar de formación fascista”. Y es que cuando alguien puede verte venir desde tan lejos, es porque prendiste la máquina de hacer chorizos y le tiraste El 18 brumario, esos pocos capítulos de El Capital tomo I que sí leiste, y alguno de Halperin Dhongi.
             Mariotto no, porque es peronista y un tipo inteligente, te dice “Son la misma manifestación cultural y política de un movimiento popular que se instaló en la patria el 17 de octubre de 1945. No nace algo nuevo, se recupera lo más profundo de nuestra lucha”. Notable. Pero advertimos contra otra linealidad obvia. La cuestión de género. Nestor y Perón los agrupamos por hombres y a Cristina y Eva por mujeres. Cualquier otra combinación, como la que aquí proponemos, la pondría a Cristina en lugar de Perón y a Nestor en lugar de Eva. Las sensibilidades más primitivas se enojarían y tomarían a esto como una afrenta a Nestor.  Primero, no hay movimiento político con mayor conciencia de género que el movimiento peronista. Nestor fue un gran luchador, como Primer Ciudadano, contra los prejuicios de género. Segundo, ¿cómo un peronista de bien puede tomarse a mal una comparación con Eva?
            El criterio para decir “Nestor es Eva y Cristina es Perón” es otro, es histórico-político. Eva tuvo la desgracia de morir temprano. Pero esa muerte precoz la resguardo del paso del tiempo, de las crueldades de la Historia. La hizo objeto de la historia contrafáctica, del “Si Evita viviera...” que la convirtió en el símbolo del aspecto revolucionario del Movimiento representado en la compra de armas a la CGT. No la expuso a las decisiones más difíciles, problemáticas y polémicas. Su rostro mismo se convirtió en icono del Movimiento. Aunque si bien Néstor nunca le sacó el culo a la jeringa de las decisiones polémicas y difíciles, comparte con Eva ese razgo de aquí en adelante. Cristina, en el marco de profundización que de la nueva etapa 2011-2015, deberá tomar decisiones difíciles de las cuales la Parca sustrajo a Néstor, dejándolo limpio como el icono del Eternestor y objeto de lecturas parciales e intencionadas del tipo “Si Néstor viviera...”. Cristina en cambio, como Perón, le tocó vivir la otra parte de la crueldad de la muerte, el ver partir a un compañero. Y también política e históricamente le tocó seguir viva para afrontar la inclemencia de los tiempos políticos que vienen, con redobladas dificultades.
            Pero la Historia es también novedad. No estamos condenados a revivirla fatídicamente. La Historia y la Política son acción, es el perpetuo aprendizaje de la experiencia previa y la continua creación de nuevas condiciones. Por eso no es necesario que este peronismo afronte una Fusiladora que lo derrote. Tampoco es necesario que afronte un Videla, porque el final de la historia no está escrito de antemano o quizá porque la Historia no tiene final. Pero más que nada, porque en esta coyuntura que nos toca vivir, frente al líder que se fue no queda una Isabelita. Queda posiblemente la mejor Presidente desde Perón, un cuadro político de capacidades envidiables, una líder reconocida regionalmente, una dirigente política de temple . Queda alguien que incluso se encuentra dispuesta a dar ese salto que nos faltó, frente a quien la imagen de Néstor sea manipulada y reconvertida en la representación del costado del peronismo que siempre le gustó jugar sobre seguro.
            En suma, en esta parte historia que nos toca vivir tenemos la fortuna de que se vuelva realidad aquella posibilidad que quedó trunca en el pasado y que le fue históricamente vedada al pueblo peronista: una Eva presidente.


(Nota: es verdá, a Mariotto le reprochamos que no valía decir que los dos son Perón y venimos y decimos que los dos son Eva. Pero bueno los peronistas somos, también, un poco tramposos)